Moloch: la cochinita que no se disfraza
Explora Moloch, el puesto del Mercado Medellín en CDMX donde la cochinita pibil se come al natural: sin aderezos, sin subterfugios, solo sabor puro prehispánico y sazón yucateca.
Explora Moloch, el puesto del Mercado Medellín en CDMX donde la cochinita pibil se come al natural: sin aderezos, sin subterfugios, solo sabor puro prehispánico y sazón yucateca.
Galea CDMX no cocina para la cámara, cocina con fondo. En una esquina discreta de la Roma Norte, Rafa Zaga y Michelle Catarata construyen un restaurante donde cada plato se piensa, no se posa. Desde una focaccia con aceite siciliano que impone respeto, hasta un helado de zanahoria que evita el azúcar fácil, todo en Galea está hecho para quedarse. No hay gritos ni storytelling vacío: hay criterio, técnica y hospitalidad real. Un lugar que demuestra que la cocina seria también puede emocionar.
Descubre Elia Estiatorio, un restaurante griego en Santa Fe que apuesta por producto fresco, técnica precisa y sin folclor forzado.
Crónica de El Sella Polanco: cocina asturiana, herencia familiar y sabor que resiste el tiempo. Una historia de tres generaciones y fidelidad bien ganada.
La decoración minimalista y las sillas cómodas me recibieron con Marc Anthony sonando desde las
Quebracho es una de las mejores parrillas argentinas en CDMX: técnica impecable, sabor auténtico y precio justo, sin artificios ni pose.
Fideo Gordo reinterpreta la cocina nikkei con fideos caseros, memoria familiar y sabor rebelde en el corazón de la Roma Norte, CDMX.
Fuego controlado y ambición internacional La carne no miente. Y en Cuerno Masaryk lo saben
En Santa María la Ribera no hay fuegos artificiales. Hay memoria.Ahí está Xuva’, el restaurante
Hay hoteles que gritan lujo y otros que lo susurran con clase. Casa 1810 Parque pertenece a esa segunda especie. Escondido en la calle del Codo —una de esas esquinas donde San Miguel de Allende parece tomarse un respiro entre galerías, adoquines y turistas en modo selfie— este hotel boutique no presume, seduce. No compite por tamaño ni por ornamento: apuesta por atmósfera, detalle y un servicio que no necesita anunciarse.